Los cuatro relatos narrados en el filme fueron acompañados por cuatro bloques melódicos totalmente diferentes, aunque el compositor logró que los tránsitos entre ellos tuviesen una cierta continuidad para obtener, en su conjunto, una impecable coherencia estilística. Reforzó la acción en el primero, fue altamente emotivo en el segundo, grotesco y caótico en el tercero y terrorífico en el cuarto.
