El compositor contrastó en terror del filme con una música dulce, piadosa, casi compasiva, con la que en realidad estaba resaltando el patetismo del protagonista, no juzgándolo. Otros temas son más ambiguos, y fueron utilizados para redimensionar el caos mental del personaje. Se incluye, junto con otras bandas sonoras, en el recopilatorio Maurice Jarre: Ma période française (05).
