Banda sonora plagada de momentos de gran emotividad. El viento y las primeras notas de la melodía introducen al personaje encarnado por John Wayne en su soledad y melancolía. La escasa pero intensa música del compositor perfila esta mirada nostálgica, y la etérea melodía final adquiere cálidas tonalidades celestiales semejantes a una nana, que evocan la desaparición del personaje. Se incluye, junto con otras bandas sonoras, en el recopilatorio John Wayne. Volume Two (86).
