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BEETHOVEN, BRAHMS... Y WILLIAMS

20/01/2020 | Por: Conrado Xalabarder | 9 comentarios
CRONICAS

El joven y emergente compositor Gerard Pastor, dos veces nominado a nuestros Premios MundoBSO, fue uno de los afortunados que estuvo este pasado fin de semana en Viena para asistir a los dos conciertos de John Williams, y ahora comparte sus impresiones sobre la presencia en la capital austríaca y los conciertos del compositor.

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por Gerard Pastor

  • PARTE I: EL CONTEXTO

Viena ha vuelto a hacer Historia. En la música y en la música de cine, que ha conquistado un feudo que se le había resistido. Permitidme que ponga en contexto el evento ya que ha trascendido más allá de lo estrictamente musical: la música de cine ha sido tratada durante gran parte de su Historia como la hermana menor de la que en los entornos académicos y sinfónicos de primer nivel denominamos música clásica. Sobre todo en Europa, donde parece que por fin se están implantando de manera más generalizada modelos que heredan ideas como la de Arthur Fiedler dirigiendo la Boston Pops Orchestra (1930-1979) y posteriormente por John Williams (1980-1995) integrados en las temporadas estables de las orquestas. Estamos en 2020.

No somos pocos los que hemos compartido en numerosas ocasiones comentarios en ambientes académicos sobre que en general los compositores de índole tonal eran reubicados con la etiqueta de tú puedes hacer cine, lo que significaba un plan B de menor nivel. Pero Viena simboliza hoy en día la tradición como algo inamovible, el purismo musical y el elitismo y una buena manera de verlo es entrando en páginas web de orquestas como la London Symphony Orchestra, la Berliner Philharmoniker y la Wiener Philharmoniker y fijarse qué se muestra o qué se pone de relieve en cada una: la Filarmónica de Viena es la orquesta de los valses, la tradición y el inmovilismo, pero no siempre fue así. De hecho fue justamente lo contrario: Viena es la misma que la de la primera escuela de Viena (Haydn, Mozart, Beethoven) y la segunda (Schoenberg, Webern, Berg) y donde a finales del XIX confluían tanto Brahms o Mahler, con los Strauss. Pero queda tan lejos este espíritu de capital cultural que se moldea para adaptarse a los nuevos tiempos que hasta en las mismas filas de la Filarmónica de Viena hubo división ante la propuesta de un concierto de tributo a John Williams con el mismo autor como director. Hace unos días, Luca Chiantore escribió en un artículo titulado John Williams en un mundo que cambia a propósito de las estadísticas de 2019 sobre música clásica publicadas por Bachtrack:

Lo estamos incorporado a nuestras filas, empezando a tratarlo como a uno de los nuestros (...) Williams es a las bandas sonoras lo que Strauss fue a la música de baile del Siglo XIX: no la inventó él, pero los números con él cambiaron, y con ello cambió el panorama conceptual. Y con Williams, como fue con Strauss, ese panorama se vuelve otro también porque con él cambian las formas, y en particular la forma de dialogar con la tradición clásica, con los referentes de la "alta cultura".

Las cifras están con los dos sold out antes del concierto, el merchandising de los CD y las ediciones limitadas del disco Williams-Mutter, y lo estarán ya que los dos conciertos se grabaron y se publicarán en CD y DVD. Por cierto: tras el segundo concierto, la orquesta, Muter y Williams volvieron al escenario a puerta cerrada para hacer retakes de fragmentos que no acabaron de cuadrar en ninguno de los dos conciertos. Y mi pronóstico es que este CD/DVD será de los discos más vendidos en la Historia de la música clásica y ganará el Grammy a mejor disco de música clásica. Habrán llegado los últimos en Viena pero económica e históricamente con una jugada maestra.

  • PARTE II: EL PRIMER CONCIERTO

Los dos conciertos fueron precedidos por una enorme expectación, con fans y personajes de todo tipo aunque mucho más moderados que los singulares asistentes que hemos llegado a ver en conciertos-proyección.

Si el primer concierto fue el de la emoción, el segundo lo fue de la excelencia: el del sábado (el primero) fue de más a menos, pero ¡por fin estaba aconteciendo! Williams y sobre todo la orquesta estaba desbocada en energía y entusiasmo. Hook (91) necesitó una frase para zanjar las dudas que había generado la Filarmónica como orquesta para este tipo de repertorio y las zanjó más aún en Close Encounters of the Third Kind (77) en la que demostró lo camaleónica que puede ser y realizar de manera sublime tanto la primera parte, llena de clústers, disonancias o efectos orquestales, como el luminoso final.

Mutter se añadió al homenaje en la tercera pieza y tocó todo su repertorio con su estilo y con la precisión de un reloj suizo increíblemente igual tanto en el primer como el segundo concierto. Por fin pudimos escuchar algunas de las obras de su disco sin el incordio de la mezcla y reverberaciones pastel, con perdón, del máster.

El sábado hubo algunos desajustes sobre todo en la segunda parte, mucho más contenida y de precisión que ponen de relieve realidades que a menudo se ven poco en orquestas de este nivel. Hay repertorios más y menos exigentes y un concierto solo de obras de Williams lo es y mucho, y si alguien lo duda que hable con los trompetistas o los trompistas sobre cómo tienen el labio al final del concierto, ya sean de una orquesta C o una orquesta A+. Aparte, es repertorio mucho menos conocido y rodado para la mayoría de estos músicos y uno puede tener que hacer un primer concierto para ver dónde da de más y dónde de menos. También se nota que cuando el gesto del director no es inequívoco, la reacción de la orquesta pueda ser ciertamente dispar. Hubo dos momentos especialmente delicados: en la entrada de las maderas tras el solo de trompa en Jurassic Park (93) y en el ritardando de metales antes de la coda de Star Wars Theme en los que la orquesta necesitó algunos compases para volver a conjuntarse. John Williams es un director de los que va medio tiempo por delante siempre y con una batida blanda aunque ancha, típico en directores que han trabajado mucho con claqueta y con músicos de primer nivel ya que no han tenido la necesidad de elaborar una precisión milimétrica para unificar cuestiones rítmicas y han ido directamente a incidir en otros parámetros.

En los bises (fueron cinco) los artistas retomaron el vuelo y acabaron en alto con las ovaciones más intensas que he vivido en una sala y conciertos de estas características y con un incremento, eso sí, cada vez más numeroso de móviles que hacían fotos y vídeos prohibidos pese a la acción tan educada como ineficiente de los desbordados acomodadores que intentaban hacer cumplir la prohibición. Hubo entre 10 y 12 standing ovations, algunos en momentos poco predecibles como en The Shark Cage Fugue y bravos por todas partes. El entusiasmo y la devoción no cabía dentro de la sala y este concierto fue una constante de público intercambiando miradas y gestos de fascinación, charlas espontáneas entre personas que no se conocían, intercambios de impresiones, etc… y durante más de una hora un gran grupo de músicos, estudiantes, maestros, editores, periodistas o melómanos venidos desde todas partes se concentró en el hall principal para seguir comentando el concierto y presentándose los unos a los otros.

El segundo siguió el mismo patrón pero con algo menos de fanatismo y con una relación Williams-Wiener mucho más madura y precisa, como si en vez de 24 horas, hubiesen pasado algunas temporadas. Los que asistimos a los dos conciertos tenemos claro que será el eje del montaje del CD/DVD, y esto hizo que todo lo que fue sublime en el primer concierto, volara lo más alto en el segundo sin nada que interrumpiera la audición con el público más atento que recuerdo.

Para terminar quiero volver a los fans. Hay dos tipos: los que son respetuosos y los que, sencillamente, no lo son y creen que se les debe algo por ser fans. Hubo un buen grupo que se sintieron menospreciados por Williams. Y hablando con ellos uno soltó:

Con lo que me ha costado venir y con la de años que hace que soy su fan y compro sus discos, ya habría podido haber dedicado un tiempo a firmar autógrafos y hacerse fotos con nosotros como hace Nyman.

Esta idea de haber dispuesto una mesa para firmar autógrafos se fue repitiendo. Yo no pondría una mesa: yo habilitaría una zona en la que libremente quien quisiera pudiera depositar ofrendas para Williams por si él voluntariamente en algún momento quisiera verlos o recogerlos. Porque estimado señor fan: Williams no está en deuda con usted, sino en todo caso todos lo estamos con él.

Un maestro me dijo una vez: todos somos Beethoven, todos somos Brahms... lo que han vivido con su música lo podemos vivir nosotros, pero la diferencia es que ellos han tenido el don para poner en orden el mundo emocional a través de los sonidos. Yo hoy añado Y todos somos Williams... Que la Viena que en el pasado tembló con Beethoven o con Brahms haya temblado ahora con Williams solo significa una cosa, y es que la música de cine ha ganado su sitio en la capital austríaca.

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Usuario: Jimmy Prattloff
Fecha de publicación: 21.01.2020
A mí lo que me sorprende es que tanto prestigio se haya rendido ante John Williams y no por otros nombres que se ajustan más a tan superlativo reconocimiento, pero no creo que se deba a su condición de popular o universal ni creo que tenga sentido decir que John Williams por ser el elegido es el representante de todo. Pienso que se debe a otros motivos, que en algún sentido se podrían entender como aleatorios, aunque no sea así; yo puedo llegar a entender que pueda existir una tendencia a pensar que su música es una de las más óptimas para ser interpretadas en sala de concierto, tal vez por ser más orgánica o no tan fragmentado como podría ser las aportaciones de otros compositores al arte cinematográfico, lo cual es una tontería, porque de todo se puede hacer una suite, pero si siempre se ha menospreciado la música de cine como música total es porque nadie apuesta por un concierto que junte piezas de un minuto para que aparente una obra completa, porque no lo es ni nunca lo podrá ser. La música del siglo XX es modernista y su influencia pasa por el cine, pero lo que es del cine se queda en el cine; si hoy John Williams se lleva los más altos honores fuera del cine es porque es un compositor más posromántico que modernista y su aplicación en el cine es más paisajista que fragmentada [...] lo cual le confiere una redondez casi privilegiada; eso sin contar que John Williams al margen del cine también es compositor de obras que no distan mucho de lo que hace para la gran pantalla. En ese sentido, el mayor elogio que se le puede hacer a su música, tanto aplicada como extraída de su aplicación, es que es expansiva, y cualquier ciego de oídos se daría cuenta que John Williams no necesita ser el mejor [aunque a veces lo es] para ser el número 1, o lo que quiera que eso signifique, su nombre en la historia no es casual, y se agradece; podría haberlo sido, y sería una desgracia.
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RESPUESTAS A ESTE COMENTARIO
Usuario: Agustin Martin Nieto
Fecha de publicación: 21.01.2020
Entiendo tu posicionamiento, pero es que John Williams ha tenido más suerte que ningún otro compositor en este medio, todo se le puso de cara con su temprana asociación con el tándem Spielberg-Lucas a mediados de los 70 y fue decisiva para la fama que goza hoy día. Las películas en las que intervenía le permitían desarrollar un sonido orquestal amplio con una habilidad innata para hacer grandes melodías, y que a la postre universalizaron su música. Ese cualidad es innegable en él.

A mí lo que me "fastidia" es que no parece existir otro músico que él, y encima se programa casi siempre el mismo repertorio, cuando ha habido mejores compositores cinematográficos que John Williams a lo largo de la historia, pero amigo mío su sonido es muy embelesador, y también hay que decirlo tiene mucha calidad, eso no se puede negar.

Estoy prácticamente convencido que coges a un Rozsa, a un Herrmann o a un Goldsmith (este último es una pena que con su fallecimiento nadie recogiera su testigo, cuando en vida estaba al mismo nivel o más que Williams, y sus conciertos eran todo un espectáculo y acontecimiento), y la gente caería rendida a la obra de estos compositores. Pero hay mucho miedo a salirse del canon Williams y Zimmer (este ya es otra cosa) y estrellarse. Esto último, me lo ha confesado cierto director de orquesta que programa habitualmente música de cine en la capital. Riesgos los justitos.

Y el problema es que no hay arrojo a dar más y conocer otros compositores, lo cual es una lástima porque se está restringiendo y ocultando un legado muy valioso que debe ver la luz, por ello espero que la Filarmónica de Viena (y otras) tome nota de lo sucedido este fin de semana y procure ser curiosa con esta parcela de la música de cine, que en la sala de conciertos se puede decir que está en pañales.
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Usuario: Jimmy Prattloff
Fecha de publicación: 21.01.2020
Se ha hablado mucho a lo largo de la historia lo mucho que ha perjudicado Steven Spielberg y Star Wars al cine, porque parecieron abrir una caja de pandora a futuros cineastas que vieran en ello una manera correcta de apostar por un cine incorrecto y desprestigiar así una larga historia de un arte "muy serio"; aunque luego eso no sea cierto del todo porque cine inferior siempre ha existido, generalmente de baja calidad y marginal, pero fue el único momento en la historia en que un cine inferior [no técnicamente] destacó como algo superior y no solo no pasó desapercibido sino que arrasó con todo para siempre, y eso debió ofender a muchos.

Qué hubiese sucedido si John Williams nunca hubiese escrito la música de Star Wars? Sin Star Wars tal vez no habría "Superman", y menos aún teniendo en cuenta que Richard Donner a quien quería como compositor de Superman era Jerry Goldsmith, pero por lo que fuera no pudo ser, y John Williams fue la segunda opción, y decía 'ta vez' porque su impacto con 'Tiburón y las recientes 'Star Wars' y 'Close Encounters' debieron de ser como un faro. Pero si nos remontamos años atrás de 1975, de no haber hecho nunca nada para Spielberg y Lucas, no sólo no sería la segunda opción, a lo mejor ni siquiera hubiera sido la opción, porque no conozco a nadie que no sea un fanático extremo que admire lo que John Williams ha hecho en esos primeros 17 años, mientras que Jerry Goldsmith, no tan popular por entonces [digo popular en el "mal" sentido de la palabra] en esos mismos primeros 17 años y desde el primer día era un compositor idolatrado por todos desde dentro, lo cual es raro, que compositores y realizadores cinematográficos o televisivos consideraran a Jerry Goldsmith una obligación, una garantía de verdadero prestigio bien enfocado, o un error imperdonable pasarle por alto. Pero voy más lejos, a parte de Star Wars, Harry Potter, Superman o Steven Spielberg [casi que lo de siempre, no?] qué ha hecho John Williams en los últimos 20 años desde el año 2000? creo que sólo 3 películas, 'El Patriota', 'Memorias de una Geisha' y 'La ladrona de libros'... A lo mejor no es un compositor tan solicitado como parece, yo diría que sólo la nostalgia y sus viejos amigos le tienen como reclamo, o tal vez sea por decisión propia, yo no le conozco; pero Jerry Goldsmith, aunque fuese cine basura, siempre hubiera creado su espacio para explorar, en la medida de lo posible [...]

Dicho todo esto, he de decir que yo no soy un erudito, hoy Jerry Goldsmith es junto con Bernard Herrmann y Alex North mis compositores de cine preferidos, y los mejores, por qué no ¿? pero no siempre fue así, yo empecé a descubrir la música de cine por todas las películas que vi, y desde luego John Williams estaba por todas partes en las películas que vi. También vi muchas otras, y lo reconozco, mi mayor impacto, mi personal descubrimiento no fue John Williams, le concedo ese honor a Danny Elfman, el de los 10 primeros años, y más tarde el de Oingo Boingo, pero eso ya es otra historia. Bernard Herrmann fue más que admiración, fue idolatría, el único compositor a quien más que seguir, me tomé en serio, siempre lo consideré el mejor compositor de cine de todos los tiempos; hoy y desde hace bastantes años ya, por alguna extraña razón Jerry Goldsmith es lo que verdaderamente más admiro, me parece fascinante, la misma seriedad que Herrmann y North pero fue infinitamente más lejos, es el compositor de cine que más ha arriesgado a gran escala, en todos los sentidos... y ahí seguirá estando John Williams para los que le valoran por las películas con las que todos crecieron, pero no sé cuánto tiempo durará eso.

Sobre los repertorios de concierto, bueno, yo he estudiado en un conservatorio, ya no tengo nada que ver con la música, no voy a conciertos pero sé lo que es un concierto y quiero comentar algo que particularmente me ofende, en general, por todo, y es la palabra "prestigio"; creo que el riesgo debe formar parte del prestigio, y no sólo la exquisita comodidad; el prestigio es una palabra confusa y lleva a falsas apariencias que marcan falsas barreras, y no creo en ningún tipo de falsa élite parcialista, ni siquiera en mundobso; si el mundo de la música inalcanzable se está rebajando a considerar John Williams como a un "igual", qué es lo que han hecho mal Jerry Goldsmith, Bernard Herrmann o Alex North, qué es lo que hizo mal Igor Stravinski en su fatídico estreno de "La Consagración de la Primavera"; el único prestigio real que existe es el que nadie cuestiona, y eso no existe; si estoy equivocado seré el primero en reconocerlo.
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Usuario: Agustin Martin Nieto
Fecha de publicación: 21.01.2020
El principal "pecado" de los autores que mencionas es que ninguno tiene películas tan populares como John Williams, y su gran baza además es que estas películas además trascienden generaciones. Star Wars se seguirá viendo hoy y dentro de 20 años, y por consiguiente la música de John Williams también estará ahí. Lo mismo “Jurassick Park”, “Harry Potter”...Contra eso es muy difícil, por no decir imposible luchar, por eso creo que Williams permanecerá cuando ya no se encuentre entre nosotros, no sé si con la misma intensidad que ahora pero continuará, directores de orquesta como Dudamel se encargarán de ello.

A John Williams y Hans Zimmer, le conocen hasta los no aficionados a la música de cine, y eso es lo más triste de todo ello, ya que encima afirman que son los mejores compositores de cine (¿Pero acaso han escuchado a los otros?). Preguntas a los no aficionados, quiénes son Elmer Bernstein, Jerry Goldsmith, Alex North, Max Steiner o Nino Rota, y nadie sabe quiénes son, a pesar e que todos ellos han escuchado alguna vez música de las películas que intervinieron, a Jerry Goldsmith todo lo más, no le asocian con “Total Recall” sino con la melodía de inicio de los partidos de liga que ponían en Canal Plus, y es para llorar . Es un problema que además es fomentado en las sala de conciertos, no hay concierto que se precie que no tenga música en un 80% de John Williams o Hans Zimmer, pero ¿y el resto?, pues no existen directamente o nos lo dan con cuentagotas, con lo cual el cabreo del verdadero aficionado es mayúsculo.

No se si esta situación se llegará a revertir alguna vez, salvo que se empiece a considerar la música de cine como algo importante dentro del repertorio del siglo XX por parte de directores y orquestas valientes y empiecen a bucear e indagar, la situación, hoy por hoy, no es buena. Yo estoy dispuesto a pagar el peaje de John Williams durante unos años si ello sirve para que alguien se pregunte que hay más allá del Sr. Williams.

Volviendo al tema John Williams-Jerry Goldsmith, qué grande tuvo que ser Goldsmith para poder marcar su territorio y no verse sobrepasado por John Williams, uno era la tradición y el conservadurismo (el cine en términos generales lo es) el otro la innovación y un lenguaje más nuevo y depurado. ¿Qué hubiera pasado si Jerry Goldsmith hubiera sido el compositor de Steven Spielberg?...¿O si pudiera haber realizado “Superman? (esta, hasta dónde yo se tuvo que descartarla finalmente por problemas de agenda, pues un retraso en la producción hizo que cuando se necesitaba a Goldsmith este ya se encontraba enfrascado en otros proyectos. Una lástima, aunque no se puede poner ningún pero al trabajo de Williams).
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Usuario: Jimmy Prattloff
Fecha de publicación: 21.01.2020
Bueno, más que marcar su territorio creo que siempre tuvo el suyo y años más tarde lo de John Williams le cogería por sorpresa; de hecho Jerry Goldsmith bromeó una vez sobre que Williams consiguió el éxito cuando se cambió el nombre de Johnny a John, y que él debería tal vez habérselo cambiado por Jerrald.. pero no creo que le interesara la fama, él se tomaba extremadamente en serio su música, y de hecho lo dijo, que él se consideraba un músico tan serio como cualquiera de la vanguardia y que el hecho de hacerlo para el cine no debía restarle calidad. Siempre evitó ir a lo fácil pero no siempre lo consiguió sin que midieran lo que él hacía con lo que habría hecho John Williams, al menos en cuanto a temas centrales, y cedía, pero a su manera [no creo ni remotamente que "Superman" hubiese sonado como "Supergirl", para empezar en 1978 habría sonado a "Star Trek"]. No me imagino a Jerry Goldsmith pensando "este Johnny Williams qué bueno es, cabrón", es más, era John Williams y otros compositores de su misma generación quienes apodaban a Jerry Goldsmith como "el chico de oro", y Elmer Bernstein le consideraba el mejor; sólo le criticó Bernard Herrmann al decir que era un compositor demasiado bueno para dejar las orquestaciones de sus partituras a otros que no fueran él mismo, y años después Jerry Goldsmith comentó sobre esa "polémica" diciendo que "Bernard Herrmann era un gran orquestador pero no necesariamente un gran compositor"; debo decir que estoy de acuerdo, aunque sea a medias, entiendo a qué se refiere. El orquestador de Jerry Goldsmith aclaró que todo estaba perfectamente anotado y se limitaba a pasar lo que estaba escrito de un papel a otro, pero la duda de si el compositor fantasma es el verdadero compositor es entendible porque en los años de Max Steiner las orquestaciones se tomaban muchas más libertades sobre los sketches originales [que eran muy básicos] en comparación con los complejos borradores de Jerry Goldsmith o John Williams, quien por cierto también recurre a orquestadores, según ellos por cuestión de tiempo. De Spielberg-Goldsmith siempre nos quedará "Poltergeist"; Jerry Goldsmith dijo que Steven Spielberg le cae mal y hubiera deseado que "Poltergeist" fuera realmente de Tobe Hooper.

P.D.: Si Bernard Herrmann despreció a Jerry Goldsmith, a Hans Zimmer lo hubiera destrozado y lo dejaría inválido entre los escombros... *nah, le habría gustado esto... https://www.youtube.com/watch?v=CPZaPGl9zcQ
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Usuario: Agustin Martin Nieto
Fecha de publicación: 21.01.2020
Ja, ja, ese video le conocía es muy bueno, y sin embargo, el amigo Hans es dueño y señor, hoy día, de la música de cine haciendo un auténtico bussiness del asunto.

Volviendo a centrar el tema, aunque son muy interesantes todas estas reflexiones, al menos espero, que la música de cine empiece a ser más respetada en términos generales y que haya directores y orquestas que se lo tomen en serio como una parte más del programa habitual, la gente puede disfrutar tanto con un Mozart o un Beethoven como con un John Williams, es un soplo de aire fresco y es bienvenida.
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Usuario: Agustin Martin Nieto
Fecha de publicación: 20.01.2020
Excelente resumen de una persona que pudo asistir al concierto. El hecho de que el segundo concierto fuera técnicamente mejor que el primero es normal,la orquesta y John Williams pudieron limar asperezas del primero, es de suponer que se encontraba más afinada y ajustada a las necesidades de la música que iba a interpretar, y si hubiera habido un tercer concierto seguramente hubiera sido todavía mejor. Lo que desconocía era que hubiera habido dentro del seno de esta orquesta tan especial división de opiniones acerca de programar un concierto de música y sobre todo si traer o no a John Williams. Afortunadamente optaron por ser valientes, sería bueno conocer qué opinan ahora los músicos de la Filarmónica de Viena de la experiencia.

Pero yo voy más allá, este Concierto no es un Concierto más, hay un antes y un después del mismo y debiera ser así. Estamos hablando de la Filarmónica de Viena interpretando Música de Cine, es un hecho histórico, por más que haya habido con anterioridad orquestas respetabilísimas que hubieran incorporado en sus programas Música de Cine (London Symphony Orchestra, Los Angeles Philharmonic Orchestra, etc), estamos ante posiblemente la orquesta más respetable del panorama internacional por tradición y por lo que representa. En mi opinión, este tampoco es un concierto más de John Williams interpretando su música, es mucho más y la RESPONSABILIDAD era ENORME, porque parafraseando a un dialogo de “El Ascenso de Skywalker”, “yo soy todos lo Sith…..”, en este caso, bien podría decir John Williams, yo soy “TODOS LOS MUSICOS DE CINE…”. Tras años de ostracismo, la música de cine ha triunfado en un feudo inimaginable la Sala Dorada del Musikverein. ¿Qué orquesta puede decir ahora que no interpreta música de cine cuando la mejor orquesta del planeta se ha rendido a ella?. Ver las caras de felicidad de los miembros de la Filarmónica lo dice todo, puede que no sea la música mas erudita, ni la más perfecta técnicamente, pero la gente vibra y la hace sentir viva.

Debieran tomar nota de este evento las salas de concierto por todo el mundo y directores de orquesta, y ojalá John Williams sea la puerta de entrada a toda la música de cine, pero no nos quedemos sólo en su figura, que sí, es la más visible y popular pero no es la única. Sería un error imperdonable pensar que la música de cine es únicamente John Williams. ¿Qué haría la Filarmónica de Viena con la rítmica endiablada de un Jerry Goldsmith, el apasionamiento de un Miklos Rozsa o la contundencia de un Bernard Herrmann?. Es un deber y una obligación dar voz a todos ellos, la música del siglo XX no puede perder tanta genialidad, debe difundirse más allá de las películas para las que fueron creadas.

A semejante evento, sólo le pondría un pero, ¿era necesario pagar el tributo de Anne-Sophie Mutter?, que como reclamo comercial está muy bien pero muchas de las piezas interpretadas quedarían infinitamente mejor con las orquestaciones originales y sin edulcorar, es el caso de los temas de Sabrina, Harry Potter, Tintin, etc.
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RESPUESTAS A ESTE COMENTARIO
Usuario: Enrique Díaz
Fecha de publicación: 21.01.2020
Coincido plenamente con tu análisis
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Usuario: Juan Manuel Alcocer Sánchez
Fecha de publicación: 20.01.2020
Gran crónica Gerard! Así también lo vivimos los que no hemos podido ir, lo disfrutamos a través de vosotros. Williams 4Ever! Grande!
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