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¿FRAGMENTAR (O NO) LA ORQUESTA?

09/09/2020 | Por: Conrado Xalabarder | 1 comentario
DEBATE

Traemos a debate un asunto que se abordó en uno de los artículos dedicados a comentar el libro de Stephan Eicke The Struggle Behind the Soundtrack, donde se hacía referencia al modo de grabar bandas sonoras, con dos posiciones opuestas y prácticamente irreconciliables: grabar con toda la orquesta junta, o hacerlo por secciones. ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes y, sobre todo, a quién beneficia más una y la otra forma de hacerlo? ¿es una batalla de montadores y mezcladores contra compositores?

Reproducimos lo que publicamos en ese artículo y que hace referencia a este asunto:

"Las bandas sonoras pueden ser grabadas con toda la orquesta en el estudio, o por secciones: primero las cuerdas, luego vientos, quizás después algún instrumento, y tras ello se ensambla en las de mezclas. La ventaja práctica de grabar con toda la orquesta es que resulta mucho más barato pues son menos las sesiones; la desventaja es que esa música luego no se puede despiezar. Grabar por secciones resulta mucho más caro, pero así se permite que en las mezclas se pueda desechar por ejemplo algunos instrumentos si estos estorban los efectos sonoros o se interponen en los diálogos. Los montadores sonoros generalmente prefieren tener la música por secciones, algo que mayoritariamente los compositores (y músicos) consideran que perjudica a la música. Bruce Broughton lo explica alto y claro: Las orquestas ya no se graban como antes. No tienes a ochenta personas en la sala para grabar todas las pistas. Ahora tienes a los violines por un lado, las violas por otro. Has de hacer la división. Es la manera más estúpida de grabar música pero es muy útil para la tecnología y los frikis del control que son los directores o los jefes de estudio, que creen que lo saben todo sobre música. Pero lo que conocen de música es poco menos que lo que tienen en sus iPods.

La mayor parte de los compositores que defienden la grabación única sustentan su defensa en la interactuación entre los músicos, la sinergia que se establece cuando todos están juntos, contrastada con la frialdad, cuando no desorientación, de tocar individualmente sin saber cómo ni a quién seguir. Esto repercute en una música menos viva, menos cálida, y más mecánica. Pero Randy Thom está completamete a favor de fragmentar la grabación: Creo que ayuda a todo el mundo, especialmente a los compositores. Habitualmente solo es la percusión o los metales en un momento específico los que necesitan ser bajados para poder escuchar unos diálogos o un efecto sonoro importante. Es mejor bajar solo ese elemento que no toda la música"

Creo que ambos modos de grabar tienen sus razones de peso para ser defendidas. Es obvio que tener a toda la orquesta junta genera unas sinergias imposibles de lograr cuando los músicos no están juntos ni pueden interactuar entre ellos. Asimismo, no hay que olvidar que muchísimas bandas sonoras a lo largo de la Historia se han grabado con este método ortodoxo y tradicional, sin que por ello las películas se hayan resentido. Es un modo de grabar que de alguna manera pone en primera línea al compositor y relega el trabajo del diseñador de sonido a una posición de supeditación. Justo al contrario que la otra opción, donde el trabajo del diseñador de sonido se impone, o al menos se iguala, al del compositor. Entre una y otra opción, ¿qué beneficia más a la película?

Parece probable que los posicionamientos a favor de uno y otro modo de grabación convoquen mayoritariamente a los respectivos profesionales en cada uno de ellos: la mayoría de compositores estarán a favor de la grabación unitaria, y la mayoría de los diseñadores de sonido y mezcladores a favor de la grabación fragmentada.

Es un debate que seguramente nunca llegará a cerrarse, la integridad musical versus la funcionalidad de la música en un contexto en el que, como hemos señalado varias veces, esta debe ser integrada en la competición sonora, que es absolutamente ineludible salvo que el filme no sea mudo.

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Usuario: Nathan Cifuentes
Fecha de publicación: 13.09.2020
Yo creo que enfocarlo solo desde el punto de vista del sonido de cine es una estrechez de miras que impide ver el bosque completo. Me explico:

Si tienes que cuadrar a cuarenta músicos doblando un ostinato a semicorcheas con un sintetizador programado, es bastante complicado dar esa sensación de «apisonadora» que suelen dar algunas bandas sonoras a día de hoy, una precisión más propia de géneros como pop, metal, electrónica... Si grabas por separado, puedes cuantizar más fácilmente para encajar a la perfección todas las piezas. Lo más orgánico sería hacerlo repitiendo tomas, pero eso tiene sus límites y además es más barato y rápido cuantizar. Esto en bandas sonoras es especialmente útil cuando te encuentras orquestaciones sobre sintetizadores o sobre bandas de death metal con 5 músicos ejecutando perfectos seisillos de semicorcheas a 160 bpm inhumanamente sincronizados, y lógicamente también hay muchos artistas que mezclan estos estilos fuera del mundo del audiovisual. Mi experiencia en directos con este tipo de mezclas estilísticas es horrible, precisamente porque la banda suele ir con metrónomo, con todo súper medido al milímetro y la orquesta suele ir detrás como una cometa.

También se pueden elegir las tomas más acertadas de cada sección y no tener que resignarse a elegir la mejor «en general». Es un trabajo muchísimo más minucioso. Esto en el pop y similares lo llevan al extremo muchas veces escogiendo las sílabas con mejor timbre, con más «feel»... Esto fácilmente puede permitir sacarle mayor calidad a la interpretación incluso que tocando todos juntos, donde tienes que priorizar la calidad global y no puedes obsesionarte en exceso con cada una de las secciones.

Por otro lado, puede tener un enfoque muy creativo, tanto compositivamente como desde el punto de vista de producción. A día de hoy muchos compositores buscan proporciones entre instrumentos y una densidad en las mezclas que no se pueden conseguir así como así. Llegará un día en el que Hans Zimmer grabe a cinco sinfónicas a la vez para demostrar que sí se puede, pero desde luego que no es algo rentable ni fácil de realizar. Vale más la pena grabar secciones por separado y poder manipular los volúmenes a placer, poder doblar y redoblar secciones para conseguir ese muro de sonido... Para el que no esté muy puesto en el tema de librerías de samples de orquesta, 8dio llevan algún tiempo sacando unas impresionantes librerías de ensembles de 66 cellos, 66 contrabajos, 66 trombones... no sé si veis por dónde voy. Si escucháis las demos es muy evidente en qué tipo de música se han inspirado.

En mi opinión, lo de los músicos grabando juntos está excesivamente romantizado. Que sí, que quizás puede darte un pequeño plus en algunos momentos, pero yo creo que si los músicos son buenos sesioneros y están acostumbrados a grabar así, al final les va a dar un poco igual. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y cómo hacerlo. Y si tienes la referencia del mockup (que la verdad, desconozco si es habitual tenerla de backing track a la hora de grabar en bandas sonoras) al final casi te da igual tocar sobre el mockup que sobre el resto de la orquesta. Si al final casi siempre todos van con auriculares y la sensación de grupo en directo se va a tomar por saco, es poco menos que grabar con una backing track. Yo al menos siempre he preferido grabar solo, a mi bola, pudiendo centrarme en cada mínimo detalle. Creo que así saco lo mejor de mí, mucho mejor que en un ensayo o un concierto.

Y luego sí, desde el punto de vista del que hace la mezcla del sonido de la película, puede bajar el volumen de secciones concretas (especialmente la percusión) para que no haya problemas con los efectos sonoros y al final no haya que bajar la música completa. O si una sección molesta al diálogo, se puede bajar o ecualizar por separado para abrir hueco en la mezcla.

Desde luego que no se reduce todo a facilitarle la vida al técnico de mezcla, en absoluto. Más bien es que posibilita nuevas opciones de trabajo que grabar en conjunto no.

Lejos de lo que pueda parecer, no trato de defenderlo como forma definitiva de grabar todo. Pero visto desde un punto de vista de producción, a veces es mejor y a veces es peor. Pero no por la interpretación en sí, sino por temas económicos, prácticos, logísticos, sonoros...

Insisto, es mi opinión.
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