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LOS SETENTA (V): HUELLAS AMERICANAS. PARTE II

09/02/2021 | Por: Conrado Xalabarder
HISTORIA

Capítulo anterior: Los setenta (IV): Huellas americanas. Parte I

En 1973 debutaría Pino Donaggio, conocido autor de canciones y baladas, con Don't Look Now, película de intriga que le sirvió para que Brian De Palma le pidiese trabajar para él en bastantes de sus películas de ese género, la primera de las cuales fue la exitosa Carrie (76), donde combinó un romanticismo agridulce, para la historia de amor, con una fuerte tensión dramática que acompañó el terror. Se aseguró con ella el pasaporte para pasar cómodamente a la siguiente década. 

El género de la comedia en el cine norteamericano de los setenta no se entendería sin la aportación de John Morris, vnculado estrechamente al comediante Mel Brooks. Su primer filme había sido The Producers (68), también debut de Brooks como director, en la que hizo girar la partitura en derredor de un tema instrumental y cantado llamado Springtime for Hitler, cuya música y letra era de Brooks. Seguiría The Twelve Chairs (70), cuya banda sonora partió también de una canción de Mel Brooks, Hope for the Best, Expect the Worst. Cuatro años después, en Blazing Saddles (74), construyó una música animada y dinámica, hábil recreación de los clásicos western, género que la película satirizaba. Young Frankenstein (74) fue una partitura fundamental en los setenta, en l que escribió un tema principal romántico con un emotivo solo al violín que presentaría al gigante protagonista y sería transformado a lo largo de la película. En Silent Movie (76) partió de una premisa tentadora: en todo su metraje solo se pronunciaba una palabra (¡No!), ofreciendo un amplio campo de actuación en el que consiguió uno de sus trabajos más completos y variados:

El filme fue especialmente difícil porque, dado que en él no había diálogo, la música se convertía en el motor de la película. No había ningún ritmo verbal al que enfrentarse o subrayar, por lo que la música tenía que ser cuidadosamente elegida. Mi única regla era que no quería escuchar ni una sola nota del inevitable piano del cine mudo. No quería caer en esa trampa y, por lo tanto, sólo hay una gran orquesta en multitud de combinaciones (LP «High Anxiety». Asylum).

En High Anxiety (77) se parodió las películas de Hitchcock y, con tal premisa, realizó su propia versión de aquellos clásicos. Cerraría la década con una de las partituras más sólidas de su época, The Elephant Man (80), producida por Brooksfilms (Productora de Mel Brooks) y dirigida por David Lynch. Pese a su nivel, marcaría un punto de inflexión y en los ochenta vería su completo ocaso en el cine.

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