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CONCIERTO GOYAS EN BARCELONA

26/02/2026
Marc Musquera

40 Aniversario de los Premios Goya: El Poder de la Música en el Cine
BANDA MUNICIPAL DE BARCELONA
JOSÉ R. PASCUAL-VILAPLANA (dir.)
VICTORIA LUENGO (presentación)
L’Auditori de Barcelona, 22 de febrero de 2026

La 40 edición de los premios del cine español, los Premios Goya, y cuya ceremonia este año se celebrará en Barcelona, ha supuesto un amplio programa de actividades en la Ciudad Condal que, en relación al campo musical, se concretaron en un concierto en L’Auditori en el que la Banda Municipal de Barcelona conmemoraró los 40 años de los premios a través de algunas de las bandas sonoras que han marcado tanto el pasado y el presente del audiovisual español. Así, el pasado domingo 22, la sala Pau Casals de L’Auditori se llenó para disfrutar de una tarde de celebración musical, con la actriz barcelonesa Victoria Luengo de maestra de ceremonias, y que guió al público a través del programa de un concierto que supo ofrecer obras de todo tipo y formato, logrando una experiencia sonora enriquecedora y de gran nivel performativo, como nos tiene acostumbrados la Banda, que este año 2026 celebra su 140 aniversario. A colación decir que, además, un auténtico y aún funcional autobús 47 de la época —obvio referente al filme, cuya música estaría en el concierto— fue exhibido y visitable fuera del recinto, cortesía de AMB (Área Metropolitana de Barcelona).

Hay que agradecer ante todo la soltura y la complicidad con el público que Victoria Luengo demostró en todo momento como conductora del recital, muy simpática y alternando catalán y castellano de forma muy natural, pero el guión al que estaba sujeta se antojó un tanto superficial, no tanto en relación a presentar las películas como a su música, de la que se contaron las emociones y sensaciones que evocaban y poco más. Se comprende que es un concierto de carácter generalista y familiar, y ensayos académicos y técnicos quedarían totalmente fuera de lugar, pero quizá debería empezar a verse esta clase de conciertos como oportunidades didácticas para hacer hincapié en características fundamentales del por qué ésas bandas sonoras son importantes, por qué esas películas necesitaban esas ideas musicales y no otras, o qué sentido narrativo se decidió impregnar en la partitura y que, además, podría oírse a continuación en las suites presentadas.

En cualquier caso, el concierto no podría haber empezado mejor que con la magnífica interpretación de la Fanfarria de los Goya, del gran Antón García Abril, y que fue la carta de presentación que dio paso al primer sector del concierto, dedicado a las músicas del pasado. Así, tras finalizar la fanfarria, la gran mayoría de músicos abandonó la sala momentáneamente para que un grupo reducido de 15-16 fueran los intérpretes de la suite de tres piezas de la banda sonora, tal cual fue escrita y pensada, que Miguel Asins Arbó creó para La Vaquilla (1985), de Berlanga: un vals, una marcha lenta y un pasodoble. Una auténtica máquina del tiempo musical que nos transportó a ese 1985, y que culminó, con la Banda al completo de nuevo en el escenario, con Bernaola, banda sonora de una generación, donde la inmortal melodía de Verano Azul (1981) servía de inicio y final de una suite que repasaba las obras más reconocibles para cine y televisión de Carmelo Bernaola, desde La Clave hasta El Jorobado de la Morgue y Tormento.

Antes de finalizar la primera parte del concierto se inauguró el sector del tiempo presente con las dos suites de El buen patrón (2021) y El 47 (2024), de Zeltia Montes y de Arnau Bataller, respectivamente. La primera, a modo de bolero de Ravel con iteraciones sobre el mismo tema, supo contener notablemente la tosca (que no simple) personalidad de una música para nada pensada hacia grandes formaciones, con un inicio acorde al minimalismo con el que fue planteado por su compositora —que ganó el Goya a mejor BSO de ese año—, y al que poco a poco se fueron sumando el resto de la banda. Por su lado, Arnau Bataller, asistente al concierto y nominado al Goya el año pasado por la banda sonora del filme sobre el autobús, fue el autor del fabuloso arreglo para banda que se interpretó de su música, de un gran empaque y una gran emotividad in crescendo al que el público, notoriamente cercano a la historia del filme, le dedicó una más que merecida ovación. 

El mítico autobús 47 fue exhibido en el recinto de L'Auditori con agrado por el público... y la música que hizo Bataller con ovaciones.

Fue una primera parte muy polivalente y disfrutable, destacando ese primer sector del pasado, nostálgico y entrañable. No obstante, estando el concierto enmarcado en la celebración de los Premios Goya, sorprendió que ninguna de esas músicas del pasado tuviera relación con los galardones, por ser anteriores a su creación, o bien de otro medio —televisión—, o ni siquiera fueran nominadas. Como también sucedió con la primera pieza de la segunda parte del programa, la suite de Nora (2021) de Paula Olaz (también presente en la sala) a cuatro manos con Pascal Gaigne. Una suite sin duda muy bonita y de gran recepción entre el público, con esos pizzicattos y pasajes de cuerdas tan característicos y tan bien transformados hacia los delicados clarinetes de la orquesta de vientos, que supieron transmitir muy bien esa melancolía que deviene luz y esperanza; pero ni tan siquiera había estado nominada a los Goya. Entendemos que el repertorio para Banda no es el mismo que para Orquesta Sinfónica —de hecho suele ser más bien escaso en comparación—, pero si hubo tal limitación para poder seleccionar obras para el programa, que se enmarcaba dentro de los Premios Goya en particular y no a la música del audiovisual español en general, quizá debería haberse repensado la naturaleza del concierto y apostar por algo más habitual y sinfónico. Obviamente sin desmerecer para nada a las orquestas de vientos en general ni mucho menos a la Banda Municipal de Barcelona en particular, de la que a nivel personal soy firme reivindicador, aficionado y asistente a varios conciertos suyos cada año.

Pero volvamos a la música. El plato fuerte, al menos musicalmente, se dejó para el final: la flamante suite de veinte minutos que Roque Baños desarrolló él mismo para banda a partir de su propia banda sonora de Alatriste (2006), sí nominada a los Goya. Todo un viaje poderoso, épico, oscuro, luminoso y aventurero a la vez, recreando certeramente los pasajes clave de la película en formato cronológico y donde toda la Banda, con José Rafael Pascual-Vilaplana a la batura, estuvo a un nivel excelso, sobresaliendo la sección de percusión, sin duda gran protagonista de la suite. Una lástima que Baños no pudiera estar presente en L’Auditori con Bataller y Olaz, como sí lo estuvo cuando en 2019 vino a esta misma sala a dirigir a esta misma Banda esta misma suite junto con otras composiciones y arreglos suyos para orquesta de vientos, en un concierto dedicado a su obra. Pero sin duda fue un vibrante final de concierto que recibió la más gran ovación de la noche (y no era la primera), que se rubricó con un bis fuera de programa, guiño cinematográfico no tanto a los 40 Premios Goya sino a la tierra que los acoge: la sardana de Ocho apellidos catalanes (2015), también de Baños.

Comentarios de los usuarios
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Usuario: Marta González
Fecha de publicación: 26.02.2026
Estuve en el concierto y estoy de acuerdo con lo que se dice. El guion era muy básico, se podía esperar una información más interesante, las músicas escogidas estupendas todas, sobre todo la de Baños. Pues yo pensaba que todas habían sido nominadas o ganado el Goya. No entiendo el criterio, pues.
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