Continuamos con nuestro repaso comentado del libro John Williams. A Composer's Life (Oxford University Press, 2025), de Tim Greiving.
There are two kinds of players: those who make you feel what you wrote isn't quite up to how you imagined it, or those who blow your mind when you hear what you have written, making you believe it's better than you ever imagined it could sound (John Williams)
- WHERE DREAMS ARE BORN, 2000-2003 (continuación)
El director de la ópera de Los Angeles, Kent Nagano, le sugirió a John Williams la idea de componer una ópera basada en un relato corto de Woody Allen de 1977 sobre un hombre que huye de su triste realidad viviendo una fantasía con Madame Bobary, con resultados desastrosos. A Williams le atrajo mucho la idea y comenzó a darle forma, pero al cabo de unas semanas decidió dejarlo por no verse capacitado para escribir una ópera, aunque es posible que su larga e íntima amistad con Mia Farrow —en agrio conflicto con Woody Allen— influyera en su decisión.
Su siguiente filme fue A.I. Artificial Intelligence (2001), un filme que Stanley Kubrick acarició y que Steven Spielberg finalmente dirigió, manteniendo las ideas del director fallecido poco antes. Para Williams, la banda sonora fue «quite schizophrenic, at least in my mind» (página 435), pero el resultado fue de gran belleza.
El mismo año hizo Harry Potter and the Philosopher´s Stone (2001), trabajando nuevamente con Chris Columbus, cuyos libros originales el compositor había leído con sus hijos, y le habían encantado: «There's a wonderful childish aspect to Harry Potter, so I just thought the orchestral music should be colored in that way» (p. 438). Por esta y por la película de Spielberg fue doblemente nominado al Oscar en un año de opciones imposibles:
Con Star Wars: Episode II - Attack of the Clones (2002) Williams siguió en una saga que no quería abandonar: «Star Wars is something I would like to complete if I can. I've enjoyed adding tunes to the collection of melodies and melodic identifications that go with the characters. But I would also say that there are sometimes commitments in life that are the result of relationships that are in place» (p. 445). Una saga en la que no tuvo tanto interés en seguir fue la de Harry Potter: para Harry Potter and the Chamber of Secrets (2002). Williams buscó a alguien que pudiera adaptar los temas de la primera película y le recomendaron a William Ross, pero la realidad es que Williams no dejó de mandarle material nuevo incluso cuando la sesión de grabación ya estaba a la vuelta de la esquina, hasta que Ross, desbordado le llamó por teléfono: «That night I actually called John and told him I was sending the music police to confiscate his pencil. I think he couldn't stop writing» (p. 448).
En 2002 se involucró en dos filmes más de Steven Spielberg: el primero fue Minority Report, al que le dieron un tratamiento de film noir. De hecho Spielberg la consideró su primera banda sonora en blanco y negro: «For all nineteen of our collaborations, I think all those scores have been in color. But this score is more experimental (...) It's the music of suspense, a little bit like what Benny Herrmann used to do for Hithcock» (p. 448). La siguiente fue Catch Me If You Can, cuya banda sonora Spielberg no pudo conocer —por conflictos de agenda— hasta el mismo día de la grabación. Y quedó, claro, entusiasmado.
Nuevamente le llevó a las puertas del Oscar:
- CONFLUENCE, 2004-2008
A pesar de haber dejado a William Ross la segunda entrega de Harry Potter, Williams regresó a ella en Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004), y con Alfonso Cuarón, el director, buscó darle un enfoque más dramático y nostálgico, una transición entre la inocencia y la experiencia, en palabras del director. Sería, ahora sí, su última participación en la saga: «I just don't think I can do more kid flying movies» (p. 460)
