La Academia ha anunciado las nominaciones a los Premios Oscar. Las candidatas al Oscar a la mejor música son:

Segunda candidatura para Jerskin Fendrix.
Nuestra opinión (8/10): En su tercer filme con Yorgos Lanthimos el compositor eleva la radicalidad, más extrema incluso que la de Poor Things (2023), con una partitura que desarrolla entre lo grandioso y lo íntimo, lo clásico y lo experimental, lo natural y lo alienígena: en lugar de temas convencionales, crea una texturas vivas, de la Naturaleza: zumbidos de cuerdas que evocan enjambres, percusiones disonantes, timbres metálicos que vibran como ecos de colmenas colapsadas y sintetizadores que fusionan con la orquesta. Pasa de lo orgánico a lo industrial con naturalidad, manteniendo siempre un pulso inquietante. La música sinfónica -aparatosa, excesiva- aporta un tono emocional casi trágico y operístico. Es muy expansiva, deliberadamente intrusiva, que busca y logra envolver a personajes y audiencia en una sensación de extrañeza y amenaza. Es una metáfora sonora del propio universo de Lanthimos: bella y grotesca a la vez, llena de humor negro y gravedad existencial. Una experiencia sensorial inmersiva, hipnótica y muy original, que pauta y marca con gran acierto los tres actos del filme; la comedia negra, la incomodidad tóxica y la violencia salvaje.

Desplat alcanza su 12ª nominación. Ha ganado dos veces el Oscar: The Grand Budapest Hotel (2014) y The Shape of Water (2017).
Nuestra opinión (6/10): Creemos que la mejor explicación es este vídeo que hicimos.

Primera nominación de Max Ritcher.
Nuestra opinión (7/10): El compositor teje un delicado tejido musical sobre la catarsis y el dolor, que combina influencias de la música isabelina con texturas modernas, logrando una atmósfera emocional y evocadora. El compositor expone la psicología y emociones de los personajes, especialmente la madre que enfrenta la pérdida de su hijo, a través de un lenguaje musical que mezcla instrumentos antiguos, coros femeninos y música moderna, acompañamiento silencioso pero constante del duelo. Los coros femeninos aportan una dimensión maternal, mientras que los instrumentos de cuerda y piano crean momentos de intimidad. La mezcla entre sonidos ancestrales y contemporáneos genera un efecto atemporal, que conecta la historia personal con lo universal y lo mítico. Sin embargo, la utilización de la pieza preexistente On the Nature of Daylight en el clímax no ayuda a la integración sino que, por conocida, es un elemento distractivo, innecesario. En cualquier caso, la construcción de la música, lenta y deliberada, permite que se desarrolle con intensidad contenida, generando una experiencia envolvente y meditativa. Es una obra delicada, poética y conmovedora, aunque dispersa. Escrita para mostrar el dolor, la memoria y la maternidad con respeto y sutileza.

Tercera nominación del compositor.
Nuestra opinión (8/10): En la séptima colaboración cinematográfica del compositor con Paul Thomas Anderson la música vuelve a formar parte de las pulsaciones tanto de las acciones como de las emociones, en una creación de gran intensidad, a ratos desenfrenada, en otros desesperada y muy nerviosa, y en momentos calmada. Es moderna, experimental, cambiante, con instrumentación minimalista en la que se destacan un piano disonante especialmente vinculado a la caza/huída que tiene aires —solo es una referencia— a la música de la caza en Planet of the Apes (1968), de Goldsmith, cuerdas, percusiones cambiantes para los estados mentales agitados y elementos electrónicos, especialmente las ondas Martenot, para recrear el delirio. Se trata de una aportación determinante para intensificar la acción, tensión y las emociones de los personajes, así como facilitar la experiencia inmersiva en el filme. Un tema principal insistentemente repetitivo marca y remarca como un metrónomo implacable la urgencia de avanzar hacia adelante, generando un estado de constante y creciente ansiedad. A ratos dramática, a ratos divertida, cuenta asimismo con un notable empleo de canciones preexistentes

Es la quinta candidatura de Göransson, que hace doblete con una canación y tiene dos Oscar: Black Panther (2018) y Oppenheimer (2022).
Nuestra opinión (8/10): En este crossover cinematográfico que mezcla western, melodrama sureño, blaxploitation, terror y musical la banda sonora es asimismo un crossover que funciona a la perfección en su aplicación. Se trata de una creación muy ambiciosa, con abundante presencia de la música blues, estupendas canciones originales, y también música de género de terror que evoca aquellas del cine de los años ochenta, de Carpenter o similares. La película es absolutamente dependiente del vigor y la fortaleza de la música, casi siempre en primera línea de percepción y donde la guitarra Dobro Cyclops -que es la que lleva consigo, toca y ama uno de los personajes- es absoluta protagonista.
El enfrentamiento entre humanos y vampiros, entre lo divino y lo diabólico, se lleva al terreno de lo musical con cada bando queriendo hacer suya la música blues, pero también es un enfrentamiento entre la libertad que da la música y la demanda religiosa de renunciar a ella a través de una guitarra que, por no soltada, eleva a quien la porta a su propio Cielo. Ludwig Göransson, también productor ejecutivo de la película, ofrece diversión, tensión, emoción y también belleza.
Las finalistas a la mejor canción son:
- Diane Warren: Relentless: "Dear Me" (Diane Warren)

Es la 17ª nominación de Diane Warren, que tiene un Oscar honorífico.
- K-Pop Demon Hunters: "Golden" (Mark Sonnenblick, EJAE, Joon Gyu Kwak, Yu Han Lee, Hee Dong Nam, Jeong Hoon Seon, Teddy Park)

Primera candidatura para todos los y las finalistas.
- SINNERS: "I Lied to You" (Raphael Saadiq, Ludwig Göransson)

Es la segunda nominación de Rafael Saadiq y la quinta de Göransson, también finalista por la banda sonora.
- Train Dreams: "Train Dreams" (Nick Cave, Bryce Dessner)

Primera nominación para los autores.
- Viva Vedi: "Sweet Dreams of Joy" (Nicholas Pike)

Primera nominación para el autor.
La ceremonia tendrá lugar el próximo 16 de marzo de 2026.
