El compositor, lejos de abordar este filme como un western convencional, primó en su música los aspectos más psicológicos, con unos postulados cercanos al cine negro. Las melodías, turbadoras y sugerentes, sirvieron para expresar con lucidez las dificultades en las relaciones entre los personajes y el desesperado amor de la hija con un hombre. Se incluye, junto con otras bandas sonoras, en el recopilatorio Legends Of Hollywood: Franz Waxman Vol. 3 (95).
