Partitura de enorme dramatismo, nada efectista, que arranca con un bellísimo tema principal, una elegía para cuerdas y coros, que se desarrolla a lo largo del filme. La presencia de los coros, el empleo de un cuarteto de cuerda y un solo de viola (a cargo de Leslie Harlow) contribuyen a dotar de enorme emoción a toda la banda sonora.

