Banda sonora sinfónica con magnífico tema principal del que el compositor saca máximo provecho, y que es un enfático y hermoso tributo a la amistad y la camaradería a través de un personaje (el gorila) a quien a música ennoblece. Se complementa con otros temas en similar línea, para la acción y lo sentimental, y la música en su conjunto es refinada y elegante, absolutamente muy por encima a todos los niveles de lo que se hace para el cine contemporáneo, por parte de un compositor que lamentablemente está en la industria muy por debajo de quienes firman esas bandas sonoras. Le falta algo de solidez en su estructura temática, que queda algo dispersa, pero la calidad del tema principal y los centrales lo palía. Es música de verdad.

