Hay escasa presencia de música en este impactante documental, y la que hay son como arañazos de soledad, aparece allá donde se muestra al grupo unido, que se siente seguro y protegido cuando están juntos, pero la música viene a intervenir muy delicadamente para mostrar su vacío interior, soledad, fragilidad... es como la música de un cristal cortado. Y con el protagonista, en el plano final, la revelación de su vulnerabilidad es total.
