Al morir su madre un hombre se empeña en cumplir su deseo antes de fallecer y roba el ataúd para tirar el cadáver al océano. Su hija, cansada de sus locuras, le acompaña con la intención de hacerle cambiar de idea.
Cálida creación sentimental que se desarrolla en torno a un sencillo tema principal que la compositora aplica sobre el personaje protagonista para enfatizar su determinación y la luz interior que emana a su alrededor, que finalmente expande y contagia a su alrededor, abarcando especialmente a su hija. Se trata de una melodía que, sin apenas variaciones perceptibles, mantiene estático el significado que consigue en su integración con un personaje sí cambiante, y de algún modo avanza la consecución de su logro personal, emocional y familiar. Otras músicas son para contextos y escenas, y no obstaculizan el devenir de esa melodía.