La compositora firma una creación visceral y radical aplicada para enfatizar las turbulencias emocionales de la protagonista y expandir un aire tóxico, malsano, alrededor de ella y del entorno. No es la música de la locura sino la del tormento descontrolado, música originada en su pasado pero que domina su presente. Sus aires ocasionalmente herrmannianos y el dolor expuesto con los instrumentos de cuerda son las principales bazas de una creación que finalmente no se resuelve.
