La música de esta película se adscribe en su mayor parte a lo que genera el protagonista, tanto en su exterior como en su interior, y en lo que afecta a quienes le aman. La electrónica para el tóxico que genera a su alrededor, y que no controla pues funciona externamente a él, más bien como avanzadilla de lo que ha de suceder. La música camerística, con ciertas similitudes a la de Alberto Iglesias, aunque solo es una referencia, es para el tóxico que hay en su interior, que le controla y que expone su absoluta debilidad. Acaba destruyendo también a las dos mujeres, especialmente cuando son ellas las que parecen quedarse con la música. Es una obra intimista y de hondo calado dramático.
