El compositor desarrolla y amplía el universo musical que comenzó a edificar desde el cortometraje de 2004, llevándolo aquí a su punto más álgido. No solo no decae un ápice el nivel de las anteriores entregas cinematográficas sino que lo eleva y ensancha aún más con nuevo contenido temático. Los temas preexistentes se desarrollan adecuadamente dejando espacio para nuevos temas que se incorporan sin generar colapso: bien al contrario, los temas centrales se entrelazan, mueven, contrastan y evolucionan de modo claro y sólido, generando un festín musical que le da al resto del filme una gran prestancia y que es útil tanto en lo que se refiere al énfasis de la acción como a la comedia o a lo sentimental. Las músicas, abiertas y expansivas, siguen pivotando alrededor del protagonismo del tema principal, que aquí es más referencial. Se destaca por el color exótico que imprime en muchos momentos, el que no decaiga en ritmo y energía en ningún momento y las interesantes y sugerentes nuevas incorporaciones musicales, en especial la de Ra-Amon-Ah.
