En la estela parece que inevitable de la música de Stranger Things (16), que también siguieron Das Schaurige Haus (20) Freaks – Du bist eine von uns (20) o Paraíso (21), esta es otra banda sonora que hace uso de electrónica para enfatizar el misterio y la infinidad que rodean Cometa Halley y una combinación con instrumentos reales (el piano, el más destacado), para aportar nostalgia y dramatismo a los personajes, en especial el niño protagonista a quien el compositor arropa con un afectuoso tema principal. Asimismo, temas para dinamizar la acción completan una creación sencilla con momentos hermosos, sin mayores pretensiones.
