El compositor sigue fielmente los que suelen ser los patrones usuales en filmes norteamericanos sobre hombres contra el mundo, películas de personas que deben superar retos personales y dificultades interpuestas por magnos intereses corporativos, empresariales, etc. Así, se sustancia en una serie de temas musicales para enfatizar el entorno hostil, de complicación, que funciona a modo de muro aparentemente infranqueable y que resalta el poder de aquello contra lo que se combate o cuando menos las complicaciones a las que debe hacer frente el protagonista. Éste es acompañado, naturalmente, por una música de apoyo, lírica y cálida, también enérgica, que lo ensalza y eleva. En este filme en particular, de modo harto convencional.

