La referencia que tuvo el compositor para construir esta partitura fue la Inglaterra del XVIII, por lo que la base melódica principal fue la música de esa época, a la que recurrió con fines ambientales. Sin embargo, no desaprovechó la presencia en el filme de los liliputienses y gigantes con los que se encuentra el aventurero Gulliver, y a ellos destinó melodías bien singulares y obviamente enfrentadas entre sí: los primeros fueron dotados con una música grácil, en base al ritmo de trinos de campanas, en tanto que a los segundos los reforzó haciendo sonar los instrumentos en su nivel más grave.

