Las ediciones de bandas sonoras solo exponen las virtudes o carencias musicales, pero las cinematográficas se exponen solo en la película, el lugar para el que han sido creadas y donde se evidencian las virtudes o carencias en su aplicación.
Hoy llega a Netflix el Frankenstein de Desplat y se estrena en cines Bugonia, la película de Yorgos Lanthimos con música de Fendrix. Son, en cierta manera, dos Frankensteins y dos modos de contar la historia.
Desde que en The Bride of Frankenstein (35) un violín tocado por un piadoso ermitaño ciego atrajera y diera paz interior (y exterior) al monstruo, ese instrumento ha quedado indisolublemente asociado a la bestia.
Tengo la sensación de que el binomio Desplat/Anderson está perdiendo fuelle en sus últimos filmes, pero es demasiado pronto para saberlo y será necesario ver qué nos deparan los proyectos futuros.
Las devastadoras críticas que ha recibido el último filme de Roman Polanksi no se ajustan a lo que es la película que muestra Polanski y que se demuestra a través del uso de la música de Alexandre Desplat,
Hoy se estrena Asteroid City (23), la sexta colaboración de Alexandre Desplat con Wes Anderson y un filme destinado como otros anteriores a provocar reacciones enfrentadas, a favor y en contra.