El compositor aplica una partitura que comienza divertida y ligera, desenfadada, aplicada desde la perspectiva de los protagonistas antes del fatal encuentro. A partir de este, la música cambia y entra en terrenos de misterio, de amenaza y de terror, con música en momentos experimental y atonal, con un adecuado tono macabro. Se acompaña de Making Love (82)
