Partitura de belleza y espectacularidad sin límite. Arranca de forma imponente en los créditos iniciales, con una suntuosa melodía que deriva en uno de los más preciosos temas de toda la obra del compositor. Para la larga secuencia final del baile el compositor incluyó, entre otros, una mazurca, una contradanza, una polka y un vals, todo ello de creación propia.
