Por muy bueno que pueda ser el tanatoestético no siempre puede hacer más presentable al muerto, y hay compositores que lo intentan con todo el maquillaje del que disponen en sus partituras pero nada hay que puedan salvar: la película sigue siendo horrible. Cito como tantas veces a Adolph Deutsch y a su sarcástico un compositor de cine es como el empleado de una funeraria: no puede resucitar a un muerto, pero se espera de él que lo haga parecer más presentable. Y es cierto que no pocas son las veces en que eso se consigue, cuando excelentes bandas sonoras (en lo musical y/o en lo cinematográfico) hacen más visibles cadáveres como The Swarm (78) The Emoji Movie (17) o los últimos -y lamentables- melodramas de Korngold en Warner, entre tantísimos otros ejemplos que tumban la estúpida afirmación que con ignorancia aún se suelta en ámbitos académicos de que una mala película no puede tener una buena banda sonora.
Hay ocasiones, sin embargo, que la mala película tiene también una mala banda sonora, incluso con buena música, pues es evidente que una gran música es mala música de cine si no sirve de nada en la película que intenta construir. A veces no es por impericia del compositor sino por causas ajenas, como el desastre que han hecho con la música de Pascal Gaigne en El salto (24) o el que hicieron con la música de John Morris en The Doctor and the Devils (85), de la que esta semana lancé un vídeo para explicar, mostrar y demostrar lo mucho que perjudican las malas mezclas. Pero también pueden haber causas propias: la a mi entender malísima planificación musical de The Watchers (24), que se estrena hoy, es responsabilidad también del compositor, Abel Korzeniowski, pues cuenta con experiencia en el audiovisual allá donde la directora, Ishana Night Shyamalan, no tenía ninguna y al parecer nada aprendió de las lecciones de cine que se dieron en el cine de su padre con James Newton Howard: esta misma semana, también, hemos lanzado un vídeo para explicar, mostrar y demostrar la grandeza e inteligencia en la banda sonora de Unbreakable (00). ¿Por qué Ishana, además de clonarse tan mal con el cine de su padre, también ha clonado tan mal la música? ¿Y por qué Korzeniowski parece que en lugar de proponer -con su experiencia- parece haberse limitado a obedecer instrucciones de una inexperta?
Korzeniowski lo ha intentado pero no ha logrado hacer presentable al filme muerto: le falta oficio de funerario. No es el único, no son pocos los compositores que se lucen cuando el filme está muy vivo pero son incompetentes ante un cadáver aunque lo intenten con todo el maquillaje del que disponen en sus partituras. En la música de cine también hay que saber ser un buen maquillador de filmes muertos.