Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web.
Si continuas navegando consideraramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información en nuestra Política de Cookies.

Cerrar

THE LARGEST SITE OF FILM MUSIC REVIEWS IN THE WORLD! 23 YEARS ON INTERNET
37.817
BANDAS SONORAS
8.194
COMPOSITORES
7.569 OPINIONES DE USUARIOS
SÍGUENOS
USUARIO
 

EDITORIALES

CONÓCEME
CONSULTA ANTERIORES
ARCHIVO

ZIMMER Y LAS PALOMITAS

21/03/2025 | Por: Conrado Xalabarder

El mundo se divide entre aquellos a quienes no les importa que en una sala de cine los de al lado o detrás coman palomitas y quienes les odian por hacerlo. Yo estoy entre los segundos, reconociendo que hay algo de fariseismo en ello: como ocasionalmente caramelos, que también hacen ruido cuando se abre el envoltorio, por ejemplo. Ciertamente nadie va a ver una película para escuchar el sonido crujiente de un envololtorio de patatas o el remeneo de un bol de palomitas y mucho menos la masticación. Pero ese sonido existe, es intrusivo y a gente como yo (y no, no somos gafapastas) nos saca de la experiencia inmersiva del filme.

El documental Hans Zimmer & Friends: Diamonds in the Desert (Paul Dudgale, 2025) se ha estrenado de modo limitadísimo y solo en un par de días, pocas salas y sesiones únicas. Me encantaría verlo pero no quiero verlo escuchando comer palomitas a los de al lado o a los de atrás, como tampoco querría repetir la malísima experiencia que tuve hace tiempo en el anfiteatro romano de Nimes, en un concierto de Ennio Morricone, con una familia sentada detrás comiendo bocadillos, abriendo y devorando ruidosamemente bolsas de patatas, abriendo refrescos... mientras sonaba la música del maestro. Las invasiones sonoras indeseadas y desagradables (en el contexto) arruinan la experiencia, al menos a quienes sentimos que la arruinan. Pero curiosamente en el concierto precisamente de Hans Zimmer en Barcelona, en el Palau Sant Jordi, sentados -¡por invitación!- en zona privilegiada tuvimos a nuestro lado a un famoso director que se comió un bocadillo durante el concierto pero nada se oyó. De hecho, ni las conversaciones de los de alrededor se oían. Era, obvio, una cuestión del dominio de la acústica, tan envolvente y preponderante en ese concierto (no en el de Morricone, ciertamente, de pésima acústica). Una acústica que formaba parte preparadísima de la experiencia. Pero las salas de cine no están preparadas para ver una película evitando los ruidos no deseados. En Filmaffinity, un usuario cordobés ha compartido unas consideraciones muy interesantes (Espectacular documental muy costeado, es el título que le ha puesto a su reseña) donde expone una queja que yo podría perfectamente hacer propia: Indignante en la sala de cine a la que asistí mucha gente con palomitas haciendo un ruido demencial en una película como ésta en VOSE y donde escuchar bien la música es fundamental.

Pues, porque ya tengo bastante con las películas, no me apetece nada ver así el documental. Si tuviera más pases en las salas sería genial que en alguno se prohibiera terminantemente el consumo de palomitas. Por respeto a esa mitad de la Humanidad que no quiere mezclar cine o concierto con gastronomía.

Compartir en
 
comentarios de los USUARIOS Deja un comentario
Deja un comentario
Atención Una vez publicado, el comentario no se podrá modificar. Publicar
Usuario: Heriberto Calderón Villalobos
Fecha de publicación: 26.03.2025
Ahora bien, si hablamos específicamente de Zimmer, tenemos aquí un claro ejemplo de lo que podría y debería ser una experiencia artística. Él compone y experimenta para la película más taquillera y palomitera, así como hasta para la más independiente y "ayunera"; él hace y compone cine para todo tipo de público. Y no se queda ahí, sino que continúa esa experiencia en conciertos para grandes masas o en re-ediciones de sus obras. En estos tiempos que vivimos, ¿que más se puede pedir en materia artística?
Aunque yo prefiero vivir una experiencia escénica en completo silencio y solo con la sonoridad que la obra, película, coreografía o concierto ofrece, yo si defiendo el sonido de las palomitas.
Abrazos.
Responder
Atención Una vez publicado, el comentario no se podrá modificar. Publicar
Usuario: Heriberto Calderón Villalobos
Fecha de publicación: 26.03.2025
Palomitas necesarias...
Querido Conrado, mucha tela que cortar sobre este tema.
Desde mi experiencia profesional como artista escénico, actor y bailarín, considero que esas palomitas u oportunidades para cierto tipo de público, son aún más que necesarias en los tiempos que vivimos, tiempos donde cualquier experiencia artística presencial está en riesgo. Esas golosinas son sinónimo de más gente en teatros y cines. Sinónimo de casa llena.
¿Por qué en las obras, conciertos, filmes o coreografías más académicas donde no se puede comprar o masticar ni un chicle es común ver "cinco gatos como espectadores", espectadores que casi siempre son los mismos que repiten y asisten a esa clase de espectáculos? Pero ¿por qué en aquellas películas palomiteras, en aquellas comedias o espectáculos "huecos" y fáciles donde nos ofrecen adquirir desde frituras hasta bebidas alcohólicas más bien sobra la gente? 
Puede que no nos guste el sonido de personas masticando, pero son esta gente la que vuelve rentable este negocio; porque finalmente aunque nos nos guste, necesitamos ser rentables para mantener a flote todas estas manifestaciones artísticas.
En mi país, teatros donde podés comer nachos con salsa de queso y una birra mientras te reís a carcajadas pasan llenos, pero obras donde ayunamos y pecamos de "cultos y académicos" cuesta de que lleguen quince personas.
Para mi son necesarias esas palomitas para atraer nuevos públicos. Al público más "humilde e ingenuo" lo podría atrapar, no en ayunas y mostrándole mi visión más egocentrista y pretenciosa de la vida, pero tal vez sí hablándole de vos a vos / tu a tu, mientras se toma una gaseosa y una bolsa de maíz acaramelado.
¿Qué tal si nos acostumbramos a esos sonidos de bocas y dientes, y disfrutamos todos, conocedores y no tan conocedores, del espectáculo?
Como te decía Conrado, aquí tenemos mucha tela.
Saludos desde Costa Rica.
Responder
Atención Una vez publicado, el comentario no se podrá modificar. Publicar
Usuario: Avispeto , un respeto...
Fecha de publicación: 25.03.2025
Y no hablamos ya de nachos bien mojaditos en su salsa y demás perlas auditivas, bien frotados contra su bandeja de plástico. Es una batalla perdida en el cine, como bien dice Juan Antonio, mientras den mas dinero que la propia entrada, no hay nada que hacer. No será la primera vez que salgo enfadado de una sala por tener una peor experiencia en la sala que en casa, siempre por la mala educación de la gente (se puede comer y no engullir a puñados, por no entrar en tema teléfonos). Muy frustrante el estreno que se ha hecho, a día de hoy imposible verlo en Madrid con la cantidad de salas que hay. Por suerte Zimmer suele editar Blu-ray con sus conciertos, que al igual que los del maestro Williams da gusto escuchar en casa con un buen equipo de sonido y Dolby Atmos o DTS Master. Estoy convencido de que saldrá una buena edición.
Responder
Atención Una vez publicado, el comentario no se podrá modificar. Publicar
Usuario: JUAN ANTONIO ALBERT SALGADO
Fecha de publicación: 21.03.2025
¡Felicidades Conrado! No puedo estar más de acuerdo. Mientras las palomitas den más dinero que las entradas, me temo que seguiremos conviviendo con ellas también en las salas pequeñas.
Responder
Atención Una vez publicado, el comentario no se podrá modificar. Publicar
 
de 0 a 5 Editoriales de 498
Siguiente
14/03/2025 | Por: Conrado Xalabarder
Creo que cualquiera que sepa del talento y exquisitez de Alan Silvestri debe lamentar verle involucrado en algo como The Electric State, que se estrena hoy en Netflix.
12/03/2025 | Por: Conrado Xalabarder
Hoy se cumplen cien años del nacimiento de uno de los más grandes compositores que ha tenido el Séptimo Arte, Georges Delerue.
07/03/2025 | Por: Conrado Xalabarder
Tras haber sido premiado con el Oscar por su segunda película, The Brutalist (24) ¿qué futuro en el cine le espera a Daniel Blumberg?
28/02/2025 | Por: Conrado Xalabarder
Es una pena que una película tan importante como Ainda estou aqui (en España Aún estoy aquí) tenga una música tan poco relevante, y más existiendo referentes de compositores que se implicaron con sus músicas en la denuncia de los hechos narrados.
21/02/2025 | Por: Conrado Xalabarder
Mel Gibson llevaba cinco películas dirigidas que tenían cinco bandas ejemplares, pero con la sexta se ha roto la inmejorable racha: Flight Risk (25), que hoy se estrena, cuenta con una banda sonora del montón.
de 0 a 5 Editoriales de 498
Siguiente